Ahora nos vamos a meter con la química del agua. Sí, suele ser mas difícil de comprender, pero trataremos de explicarlo de la manera mas sencilla posible, para que entiendas la relación existente entre el concepto de dureza del agua y el pH.

El agua tiene la capacidad de mantener, hasta cierto punto, estable  el pH, gracias a un fenómeno llamado buffer, que no es más que un tampón que absorbe el ácido o base agregado al agua, ya sea proveniente desde la canilla, o producto de las transformaciones químicas propias del sistema, como por ejemplo el ciclo del nitrógeno, que libera grandes cantidades de ácido, que harían descender peligrosamente el pH.

Esta capacidad de buffer la otorgan los carbonatos disueltos, que entregan la dureza temporal y se mide en kH, por lo que el aumento de esta dureza ayuda a mantener bajos los niveles de acidez. Para graficarlo, podemos decir que al aumentar la concentración de carbonatos, aumenta también la capacidad de retener los ácidos, por lo tanto aumentará el pH. Es por esta razón que no resulta conveniente regular la acidez agregando agua destilada, ya que al disminuir los carbonatos el sistema se hará más inestable, agravando en corto tiempo el problema.

Este tampón o buffer se va agotando paulatinamente, hasta anularse del todo, liberando los ácidos retenidos, un motivo más para no descuidar los cambios de agua.

Por otra parte, el agua contiene sales de sodio, que en conjunto con las anteriores forman la llamada salinidad del agua. 

En los casos de acuarios plantados, es muy común agregar otros elementos mediante el abonado, como fosfatos o hierro, entre otros.

Es importante entender que todos estos conceptos se relacionan, por lo que debemos ser muy cuidadosos a la hora de modificar alguno de estos valores, ya que el desajuste en alguno de ellos puede implicar un desajuste fatal de los otros.